DURANTE Y DESPUÉS · GUÍA PRÁCTICA
Fotos de boda con QR: cómo organizar un álbum compartido
Las miradas de vuestros invitados también cuentan la boda. Preparad un lugar sencillo para reunirlas, con instrucciones claras y sin prometer espacio infinito.
Un código QR no guarda las fotografías: abre un enlace al álbum desde el móvil. Es una puerta de entrada cómoda para compartir recuerdos sin repartir otra dirección larga. El resultado depende de algo menos vistoso que el cartel: decidir quién accede, explicar qué subir y comprobar que todo funciona antes de la celebración.
1. Decidid cómo se compartirá
Acordad los accesos antes de imprimir o enviar el QR. Compartid el enlace con las personas invitadas y explicad que no es necesario publicarlo en redes. Un código visible no es, por sí mismo, una medida de privacidad: cualquiera que lo reciba puede intentar abrir su destino.
Definid también durante cuánto tiempo estará disponible el álbum y quién se encargará de guardar una copia. En Vuestro Sí, los accesos y el periodo de conservación se acuerdan antes de contratar. No deis por hecho que un álbum permanecerá abierto indefinidamente.
2. Probad el QR que vais a imprimir
Comprobad primero el enlace definitivo y después el código en papel. Una prueba en pantalla no sustituye a la del cartel real: el tamaño, los reflejos y el contraste cambian la lectura. La decoración puede acompañarlo, sin invadirlo.
- Escanead una impresión al tamaño que vais a utilizar.
- Probad con más de un móvil y con la luz del lugar, si podéis.
- Dejad margen libre alrededor del código y buen contraste.
- Añadid una instrucción breve y un enlace alternativo accesible.
Elegid un lugar fácil de encontrar, sin llenar cada rincón de carteles. Un aviso en la web de la boda también ayuda a quienes prefieran subir sus fotos al volver a casa.
3. Invitad a participar, sin convertirlo en una tarea
«Escanea, abre el álbum y comparte tus fotos favoritas» explica mejor la idea que una lista de funciones. Pedid una pequeña selección: una mesa riendo, un abrazo o un detalle que vosotros no llegasteis a ver.
La subida necesita conexión. Recomendad esperar a que termine antes de cerrar la página y utilizar una conexión estable, especialmente con vídeos. Si la cobertura falla, las fotos pueden compartirse después; nadie tiene que pasar la celebración pendiente del móvil. Ofreced un contacto de ayuda para quien lo necesite.
4. Conoced los límites antes de empezar
Los paquetes Boda viva, de 390 €, y Nuestra película, de 600 €, incluyen un álbum compartido con 2 GB iniciales por boda y un máximo de 50 MB por archivo. Los precios incluyen IVA. El primer sí, de 250 €, no incluye este álbum.
No hay un número fijo de fotos: depende del tamaño de cada archivo y del espacio ocupado por los vídeos. Proponed clips breves y evitad duplicados. Las ampliaciones de almacenamiento se valoran aparte. Para vídeos de más de 50 MB, acordamos previamente otra solución de entrega; la subida directa no admite archivos mayores.
5. Cerrad el álbum con una copia bien guardada
Cuando termine la boda, recordad el enlace una vez y comunicad la fecha acordada para compartir y descargar. Reservad un momento para guardar los archivos antes del final del periodo de conservación. Una copia propia evita depender únicamente de que el enlace siga disponible.
El álbum de invitados complementa al reportaje profesional, no lo sustituye. Podéis reunir las fotos y el vídeo final que aportéis vosotros o vuestro fotógrafo, con permiso para compartirlos. La contratación del fotógrafo y del vídeo del día de la boda no está incluida en nuestros paquetes.
Antes de publicar imágenes, pensad en quienes aparecen en ellas y evitad compartir momentos que prefieran mantener privados. Podéis probar el ejemplo de la web, teniendo presente que es una demostración: sus fotos permanecen solo en el navegador y no se suben a un álbum real.